... Estábamos allí, en aquel lugar en el que acostumbrábamos ir. Yo ya estaba decidido. Mientras ella me hablaba, yo me enamoraba mas y mas, hasta que llego el punto en el que decidí confesarle todo lo que sentia.
Te amo, nunca sentí algo parecido por alguien mas. Te amo y mucho -le dije- pero ella me ignoro.
Cruelmente, me miro a los ojos y se fue. No sabia que hacer, ambos estábamos enojados. No sabia si gritarle y odiarle para siempre, o reprimir toda mis lágrimas, retirarme y aceptar que la había perdido.
Así que me di la vuelta y me fui.


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