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Voy en un barco a toda marcha, suponiendo ir en secreto a Inglaterra. El barco se detiene. Supongo que he llegado a mi destino. Voy a proa y la encuentro, tan bella como siempre. La saludo, y charlamos un rato. Es el momento de salir, pero ella no lo hará. Me pasa su ruta, con destino a Nueva Zelanda y me obligan a abandonar el barco. Alguien me sujeta, e entonces intenta echarme del barco a fuerzas, y yo me rehusaba.
El me decía repetidas veces que no la merecía, que la dejara en paz, y yo me negaba. Entonces logro echarme del barco, como si así, al mismo tiempo, aceptara que no la merecía, que yo no era el indicado para ella.
Bristol. Trabajo unos varios días, y luego me dicen que tengo que perseguir mi destino. Tengo que perseguirla a ella. En estos momentos debe estar de parada en unas islas y en 2 días estará en Nueva Zelanda, para tomar un tren.
Voy a donde una venta de chatarras viejas, compro un "auto" que parece funcionar y voy a Londres como puedo. Me dirijo al aeropuerto y compro el vuelo a Nueva Zelanda de ultima hora y espero la hora para subir al avión.
Me encuentro en Nueva Zelanda. Tan perdido como siempre. Busco guías y direcciones; entonces consigo llegar a la estación del tren de Wellington. Me quedo en un hotel cercano.
Hoy sale el tren y se supone que ella debe estar en el. Es un viaje largo de 11 horas con destino a Auckland así que debo prepararme. Entro y me siento, veo a todas las personas, tan metidas en sus asuntos.
Han pasado 3 horas desde que el tren se puso en marcha y la sigo buscando en mi vagón. Me desespero y le pregunto a alguien cuantos vagones tiene el tren. Tiene 7 vagones. Me paro, doy las gracias y comienzo a navegar entre los vagones.
El tren se detiene, estoy en el 4to vagón y comienzo a pensar que ella no tomo el tren. Tomo aire y me calmo. Me siento y el tren vuelve a ponerse en marcha. En 6 horas llegaremos al destino y me pongo paranoico. Me paro y comienzo a navegar entre los vagones restantes con frenesí. Entonces, la suerte me mira y se apiada de mi. Me encuentro en el penúltimo vagón y la encuentro, tan bella como siempre. La miro, me mira. Me siento 2 asientos atrás de ella y ella voltea, sigue hablando con unas amigas y luego se detiene. Pasa a mi asiento y se sienta a mi lado y comienza hablarme. Y comenzamos a planear nuestro viaje juntos.——————————————————————————————————————————
Aunque en el sueño, la persona que me sacaba del barco se veía físicamente igual a alguien que conozco en realidad quien quería que abandonara el barco era yo mismo.
Me explico: Aunque físicamente mi mente pusiera a otra persona, en realidad —y técnicamente— quiere decir que yo mismo trato de obligarme —autoconvecerme— de eso. Hay una parte de mi que se revela a todo, a todo lo que paso; se rehúsa a perderla en si, como si temiera a perderse a si mismo si lo hiciera.
Con este sueño mi mente me hizo saber de la lucha interna que llevo dentro, y que esa parte que se rehúsa no se dará por vencida, y continuara su viaje en busca de ella. Es lo que quiere mi subconsciente. Es lo que quiero en el fondo. Aunque la realidad choque conmigo y me haga reflexionar. No debo hacerlo, pero quiero. Querer no es poder. Poder no es querer.


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